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Alberto Garzón sitúa el nuevo ‘Plan de Acción de Izquierda Unida’ como la mejor forma de afrontar retos y de “situarse ante la nueva fase política y económica” que se abre en nuestro país

El máximo responsable de IU defiende en la reunión de la Coordinadora Federal que hoy debate este plan que la política económica debe dar soluciones a los “problemas cotidianos” y afirma que “hay margen para subir el SMI” y para conseguir una “factura de la luz asumible” apostando por “energías renovables, por energías más baratas y por una reforma integral del mercado energético”

Alberto Garzón ha situado el ‘Plan de Acción de Izquierda Unida 2021-2022’ que ultima esta organización y que hoy centra el debate en la reunión que celebra la Coordinadora Federal -máximo órgano político de decisión de IU- como la mejor forma de afrontar los “retos” y, sobre todo, de “situarse ante la nueva fase política y económica” que se abre a partir de la progresiva erradicación de la pandemia del Covid-19 y la llegada de los fondos europeos para hacer frente a los efectos sanitarios, sociales y económicos de esta.

El máximo responsable de Izquierda Unida ha abierto el debate sobre este plan que a lo largo del día mantendrán los/as miembros de la Coordinadora Federal. Para realizarlo se han dividido en seis grupos de trabajo orientados a Estrategia y organización política, Acción externa, Organización y finanzas, Institucional, Modelo de Estado, justicia e Interior, y Comunicación.

“Vamos a concretar la estrategia política -explicó Garzón-, bajarla al terreno. Debemos ser capaces de compartir reflexiones y llegar a conclusiones de lo que debemos hacer en esta nueva fase”. Una etapa en la que “hay retos institucionales, como nuevas leyes y reformas profundas que alternan lo que son medidas inmediatas con otras que tendrán efecto a medio plazo”.

Para Alberto Garzón es importante la “ubicación de Izquierda Unida en términos estratégicos dentro de un espacio como Unidas Podemos”, en el que también se producen cambios “y en el que creemos que habrá enormes oportunidades para cumplir con los objetivos que nos hemos mandatado en la última Asamblea Federal de IU y, naturalmente, compartidos en gran medida por este espacio político”.

El coordinador federal de IU insistió en la idea de una nueva fase política y económica “que coincide en el tiempo tanto con transformaciones económicas como son los fondos de recuperación, que empezarán a llegar y que tendrán un efecto claro en la economía, junto con el final de la pandemia que nos ha asolado más de un año y cuyas medidas de lucha se están aliviando en estos momentos”.

Garzón destacó la importancia que en esta nueva fase debe tener Izquierda Unida “por su gran implantación territorial, por su larga historia con más de 35 años a sus espaldas y por su gran experiencia de gestión, presencia institucional y movilización en la calle. Es muy importante que todo ese bagaje y capacidad colectiva la podamos aunar para tomar las mejores decisiones en un momento como este”.

Señaló que esto debe hacerse formando parte de un espacio político como Unidas Podemos “que también ha sufrido cambios”. Recordó en este punto la dimisión de Pablo Iglesias, mientras Yolanda Díaz “ha asumido ser el referente de Unidas Podemos. Esto nos sitúa en un escenario simbólico, comunicativo y político distinto, que también debe ser objeto de reflexión para tomar las mejores decisiones”.

“La conclusión, prematura quizás, pero con bastante claridad -apuntó-, sería que entramos en una nueva fase, que después del verano estaremos en un escenario totalmente distinto al de los últimos meses, y eso nos obliga a estar preparados ante cualquier contingencia, como siempre”.

El también ministro de Consumo destacó el “papel en la recuperación económica” que tendrán los fondos que la Unión Europea ha acordado para España, tras pasar el Gobierno de coalición con sobresaliente el examen de sus planes para ejecutarlos. Aseguró que esta recuperación se está gestionando “de una manera totalmente distinta a como fue en la crisis anterior, que se gestó y gestionó a la manera neoliberal, con recortes sobre el espacio público y los derechos de la clase trabajadora y, sobre todo, con una política destinada a proteger los privilegios de quienes más tenían en ese momento”.

Frente a ello la gestión económica del actual Gobierno “tiene unos parámetros totalmente distintos, con una participación nuestra muy determinante e influyente. Hemos podido desplegar un escudo social para proteger a las familias trabajadoras, el tejido productivo y salvaguardar elementos que nos van a permitir ver esta nueva fase con mejores horizontes”.

Explicó que su objetivo es trabajar para que estos fondos de recuperación sirvan “para modernizar nuestra economía, para transformar nuestro país, para ir hacia actividades económicas con más intensidad tecnológica que permitan salarios más altos”. Porque, al final, de lo que se trata es de “mejorar las condiciones de vida de las familias trabajadoras y esto no es una cuestión de voluntarismo, sino de transformación estructural de nuestra economía y de nuestro modelo productivo”.

Alberto Garzón destacó que “este es un horizonte estratégico que Izquierda Unida lleva reclamando los 35 años de su existencia y ahora lo que tenemos por delante es una oportunidad”, además “con una capacidad de influencia y de condicionamiento de las próximas sendas de desarrollo muy notables e históricas en términos recientes” al formar parte del Gobierno.

Todo ello se debe trasladar a las “cosas cotidianas y a los problemas coyunturales”, no solo para conseguir salarios más dignos, sino en cómo afrontar cuestiones como la subida del precio de suministros básicos como el de la luz. “Nos encontramos con mucha claridad con deficiencias estructurales en nuestro país, como nos pasó cuando vimos que éramos un país sin capacidad para producir las mascarillas que necesitábamos al principio de la pandemia porque habíamos perdido peso industrial”.

Garzón apuntó que hay que afrontar la subida de los precios de la energía, debida a múltiples causas, con “reformas estructurales” para que pueda haber una “factura de la luz asumible”, en este caso “apostando por las energías renovables, por energías más baratas, por una reforma integral del mercado energético que lo haga más barato, más justo y orientado a la transición ecológica, ante la crisis ecosocial que está destruyendo nuestro planeta y nuestras relaciones sociales”.

El ministro de Consumo defendió también la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) porque “se ha demostrado ya que tiene unos efectos netos muy positivos sobre la economía y sobre las familias que gracias a esa acción del Gobierno, del Ministerio de Trabajo y de Unidas Podemos tienen más dinero a final de mes para desarrollar una vida digna, además de estimular la economía y hacer técnicamente una medida contracíclica frente a la crisis”.

“Hay margen para subir el SMI, hay margen para suscribir lo que dicen los agentes sociales para seguir empujando en la dirección de corregir toda la política neoliberal de las últimas décadas y entender que la clase trabajadora debe recuperar derechos que se han perdido”, indicó.

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