
El coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, ha defendido esta mañana desde Asturias la construcción de un proyecto político “amplio” de la izquierda y ha reclamado una “gran coalición, una gran convergencia de organizaciones políticas” para afrontar el próximo ciclo electoral, frente a un contexto marcado por el “avance de la derecha y, especialmente, de la extrema derecha”.
Maíllo realizó estas declaraciones durante el acto organizado por IU Asturias en la localidad de Candás, como arranque de un curso político que coincide con la semana del Día de Asturias y que desembocará en un “año crucial” por la celebración de elecciones generales, autonómicas y municipales. Allí ha acompañado al coordinador general de la federación asturiana y consejero del Gobierno autonómico, Ovidio Zapico, además de a un nutrido número de militantes y simpatizantes.
Destacó que Izquierda Unida sin duda puede contribuir a “articular un proyecto fuerte” y ha reivindicado que existe ya una “izquierda alternativa que quiere un proyecto transformador para nuestro país”. Este espacio debe asentarse sobre propuestas concretas y sobre el objetivo estratégico de “mejorar la vida de la mayoría social”.
Maíllo ha situado entre esas prioridades la “intervención en el mercado de la vivienda, las mejoras salariales y la actuación sobre los precios básicos de los productos de la compra”. Ha defendido así una política basada en la “solidez de las propuestas”, frente a una dinámica política marcada por la rapidez.
A preguntas de los medios sobre la futura elección de la persona que debe encabezar este espacio señalo que son las distintas formaciones las que están valorando “de manera colectiva los pasos a dar».
“Trabajamos -apostilló- con mucha complicidad y con un sentimiento de responsabilidad histórica muy determinante, abrazando y dando pie también a que otras organizaciones se incorporen”, indicó, porque lo importante es tener asentado un proyecto político con el que la gente “pueda identificarse”.
Preguntado también por la posibilidad de que otras formaciones, como Podemos, que hoy reiteró la presentación formal de su propia candidata anunciada ya antes del verano, concurra por separado, el máximo responsable federal de IU reiteró también que “en la búsqueda de un bloque histórico amplio no ponemos fronteras, nunca mejor dicho, y no se la vamos a poner a nadie”.
Añadió que el momento exige “respuestas extraordinarias” y situó como objetivo una convergencia amplia de organizaciones que compartan unos mínimos para un proyecto de país y que permita maximizar su incidencia electoral.
Frente al avance de la derecha y de la extrema derecha, el coordinador federal de IU ha reivindicado una izquierda “resistente” y ha defendido que el proyecto debe permitir mejorar las expectativas electorales actuales.
“No solo nos resistimos, sino que también pensamos que con nuestra ofensiva en nombre de la candidatura, proyectos y candidatos vamos a mejorar las expectativas que ahora mismo tenemos”, señaló.
Coherencia ante la crisis humanitaria y migratoria en Ceuta
Antonio Maíllo reivindicó, además, la posición que ha mantenido IU desde el principio ante la crisis humanitaria y migratoria de Ceuta. Ha recordado cómo señalaron las causas de una situación en la que ha seguido reclamado un “reconocimiento institucional” a los más de 150 migrantes que murieron al intentar entrar en la ciudad autónoma.
Insistió en la “responsabilidad de Marruecos” en lo ocurrido y en la necesidad del “traslado a la Península” de quienes permanecen en Ceuta a la espera de la resolución de sus expedientes.
Maíllo ha vinculado esta posición con la defensa de una “política exterior coherente” y ha destacado la votación producida esta semana en el Congreso sobre la “devolución de la nacionalidad española al pueblo saharaui”. Ha recordado que esta demanda ha formado parte del trabajo de IU desde 2016 y ha expresado el orgullo de su formación por el resultado obtenido.
“Hay una izquierda que tiene una posición política coherente tanto con el Sahara”, afirmó, al tiempo que cuestionaba la política desarrollada por el PSOE y por Pedro Sánchez respecto a Marruecos, con un acuerdo de “apaciguamiento” que ha sido “una estrategia errónea”.


