Ni aumento del gasto militar, ni envío de armas: paz.

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Estamos presenciando momentos históricos. La incapacidad del sistema capitalista para resolver sus propias contradicciones, dadas principalmente por la depredación de nuestro planeta, está generando una respuesta autoritaria y belicista que amenaza con estallar en todas direcciones. En el plano europeo se está valorando un rearme militar, motivado por EEUU y la OTAN, para aumentar el gasto en defensa hasta límites desconocidos, pese al coste social que podría tener para la clase trabajadora.

En IU hemos estado trabajando para que nuestros planteamientos antimilitaristas sean escuchados, porque la paz es una propuesta vigente, revolucionaria, y que conecta con la mayoría de la sociedad española. Nuestro compromiso irrenunciable con la paz, la justicia social y el internacionalismo son valores que van en nuestro ADN, y por eso, hoy más que nunca, es urgente construir un modelo de seguridad basado en la cooperación y los derechos humanos, frente a la lógica belicista de la OTAN y los intereses imperialistas.

👉 Puedes leer aqui el manifiesto La paz es el camino

👉 Descarga ya Consecuencias del rearme en cifras, un informe exhaustivo en el que analizamos los costes económicos del rearme que propone la Comisión Europea, y una propuesta alternativa para usar ese monto económico.

 


I. La guerra no es inevitable: fracasos y responsabilidades

El proyecto europeo original, concebido como un espacio federal, antifascista, pacifista y de bienestar colectivo han sido traicionados con el Tratado de Maastricht y la ampliación de la OTAN. Tras la caída de la URSS, la Carta de París prometía una seguridad compartida en Europa, pero EEUU y la Alianza Atlántica la dinamitaron al expandirse hacia el Este, rompiendo el acuerdo de no ampliación con Gorbachov.

La OTAN no defiende a los pueblos: es un brazo armado al servicio del capitalismo global, que prioriza el saqueo de recursos, la militarización de fronteras y el sometimiento de los Estados. La actual guerra en Ucrania es consecuencia de esta temeraria política de bloques. Mientras la industria armamentística multiplica sus beneficios, millones de personas sufren hambre, desplazamiento y represión.

II. Frente al militarismo, nuestra alternativa: paz y derechos

El rearme, la escalada militar, la inseguridad humana, la financiación a la industria de la guerra, fundamentalmente estadounidense, tienen alternativa. La paz se construye con:

  • Alto el fuego inmediato en Ucrania y una Conferencia Internacional de Paz, tal y como vienen planteando países como China, Brasil o Sudáfrica.
  • Salida de la OTAN y cierre de todas las bases militares extranjeras.
  • Renuncia al uso de la fuerza para resolver conflictos, respeto al Derecho Internacional.
  • Reducción del gasto militar para financiar servicios públicos: sanidad, educación, vivienda y protección social.
  • Desarme nuclear global y cumplimiento del Derecho Internacional.
  • Reforma democrática de la ONU, para convertirla en el verdadero gobierno democrático del mundo.

La seguridad humana no se logra con bombarderos y fragatas, sino garantizando derechos humanos para todas las personas, y defendiendo la aplicación del Derecho Internacional, sustentado en la multilateralidad y la democracia. Frente a su inseguridad militar, nuestra seguridad humana.

III. El saqueo de lo público: cuando las armas roban el futuro

La UE está planteando destinar 800.000 millones de euros al rearme, 50 mil millones más que los fondos Next Generation EU. Para España, alcanzar el 2% del PIB en defensa supondría 11.471 millones adicionales al año: el equivalente a cuatro años de Ingreso Mínimo Vital. Y no es solo el 2%: Trump exige el 5%, lo que en nuestro país significaría  60.000 millones más, un disparate civilizatorio comparado con los recursos públicos destinados a servicios esenciales.

IV. Ucrania: no a la escalada, sí a la diplomacia

Los últimos tres años de guerra han dejado un país devastado, que no va a mejorar con más belicismo. Hemos condenado la invasión militar de Rusia al suelo ucraniano, pero no nos podemos quedar ahi. En este punto Ucrania debe poder construir su futuro democrático sin injerencias externas, ni de Rusia ni de EEUU.

Exigimos una solución diplomática que respete la soberanía ucraniana y abra un camino de estabilidad en Europa. La paz solo puede abrirse paso con diálogo y justicia.

V. Nuestra movilización por un mundo sin guerras

Este es el momento de organizarnos, en los barrios y los centros de trabajo. Como decíamos anteriormente, el pacifismo y el antimilitarismo son valores mayoritarios en nuestra sociedad, y en estos momentos de escalada belicista es más urgente que nunca alzar nuestras voces.

La humanidad cuenta hoy con los recursos y conocimientos tecnológicos necesarios para garantizar una vida digna a todas las personas: es posible impulsar una transición energética global que frene la crisis climática, compatibilizar la producción con la protección de la biodiversidad, y universalizar el acceso a educación y sanidad pública de calidad.

Para lograrlo, la paz es condición indispensable: solo reorientando los miles de millones destinados a la industria bélica hacia el desarrollo social y ambiental haremos realidad un futuro de justicia y seguridad para todas.

 

 

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