
Queremos una vida digna para la mayoría social: vivienda accesible, mejores salarios y servicios públicos fuertes. Por eso, apoyamos la movilización de los Sindicatos de Inquilinas, los movimientos sociales en defensa de la vivienda y las organizaciones sindicales de clase.
Porque con el derecho a la vivienda, la sanidad, la educación y los cuidados no se juega, desde Izquierda Unida exigimos:
• Subir los salarios (el SMI, como mínimo, un 7%) y reducir inmediatamente la jornada laboral.
• Acabar con la especulación inmobiliaria, prohibir los desahucios y garantizar por ley el derecho a la vivienda.
• Controlar los precios de los bienes básicos y de la energía para proteger a las familias.
Son medidas justas, necesarias y posibles. Paremos los centros de trabajo, vaciemos las aulas y llenemos las calles hasta que el sentido común se convierta en ley.
Frente a quienes engordan sus beneficios a costa de nuestros derechos, ¡movilización social!


