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Enrique Santiago reprocha al PP en el Congreso su seguidismo de Vox y que en lugares como Madrid hagan “del odio y el desprecio hacia el diferente su principal seña política”

El portavoz adjunto de Unidas Podemos y portavoz parlamentario de Izquierda Unida señala durante una intervención salpicada de insultos desde la bancada de las derechas que “no nos cansaremos de repetir que la incitación a la violencia y los discursos de odio no tienen cabida en democracia”, mientras desde el partido que lidera Pablo Casado “no han dicho ni palabra del odio desplegado por la ultraderecha en Vallecas”

El portavoz adjunto de Unidas Podemos y portavoz parlamentario de Izquierda Unida, Enrique Santiago, ha reprochado esta tarde en el Pleno del Congreso al Partido Popular su seguidismo de Vox y que allí donde gobiernan con el apoyo de la ultraderecha, como en la Comunidad de Madrid, “hacen del odio y el desprecio hacia el diferente su principal seña política”.

Entre insultos por parte de algunos diputados situados en la bancada de las derechas, Santiago señaló que “no nos cansaremos de repetir que la incitación a la violencia y los discursos de odio no tienen cabida en democracia”, y que esto es así mientras desde el partido que lidera Pablo Casado “no han dicho ni palabra del odio desplegado por la ultraderecha en Vallecas, aplaudido por el PP”.

El diputado por Madrid de Unidas Podemos ha denunciado que Vox organizó una concentración la semana pasada en ese barrio madrileño “deliberadamente para provocar altercados”. Lamentó que desde la formación ultraderechista “insultaran y arrojaran objetos a los vecinos” y que, como no hubo provocaciones por su parte, “Abascal se baja del atril, rompe el círculo de seguridad y provoca una carga policial contra los vecinos de Vallecas”, unos vecinos de los que más tarde el dirigente ultraderechista dijo que ‘la mayoría de esa gente es gentuza, que ni estudia ni trabaja’. Para Enrique Santiago, esto “confirma las palabras de Albert Camus: ‘Toda forma de desprecio, si interviene en política, prepara o instaura el fascismo’”.

Durante su intervención para rechazar una iniciativa del PP sobre seguridad, apuntó que este partido “no sale ni saldrá públicamente a defender a la mayoría silenciosa y trabajadora, a los vecinos de Vallecas, insultados y agredidos en sus barrios por los nuevos somatenes ultraderechistas”, sino que por el contrario “sale a blanquear a quienes extienden racismo, machismo, odio y homofobia”.

Recordó que un ejemplo de ello es cómo el PP “justifica” declaraciones como las que hizo el año pasado la presidenta del Gobierno madrileño y su candidata a repetir en el cargo, Isabel Díaz Ayuso, cuando amenazó al Ejecutivo de coalición por su gestión de la pandemia que ‘esperen a que la gente salga a la calle, lo de Núñez de Balboa les va a parecer una broma’. En este punto final de su intervención, los insultos se recrudecieron contra el diputado de IU.

Con anterioridad había recordado desde la tribuna que “las democracias, a diferencia de las dictaduras, están en permanente construcción hasta alcanzar la plena satisfacción de todos los derechos humanos. En esa tarea, los demócratas soportamos a diario con paciencia y estoicismo las descalificaciones de ustedes, de quienes vivían plácidamente en la dictadura a la que, por cierto, llamaban ‘democracia orgánica’”.

Santiago apuntó en absoluto es un “indicador de calidad democrática” que se condene “a artistas y cantantes por ejercer su libertad de expresión, coincidamos o no con ellos, o por criticar una jefatura de Estado heredada, no sometida al control electoral”. Tampoco lo es “sancionar a sindicalistas por ejercer el derecho de huelga, ni padecer que militares retirados banalicen sobre el exterminio de millones de españoles y españolas, o que en cuerpos de funcionarios armados se pierda la neutralidad y se cometan abusos por la injerencia ultraderechista”.

“Nuestra democracia -dijo- tiene mucho que mejorar hasta que todas las personas en nuestro país tengan un trabajo de calidad que les permita vivir dignamente, una vivienda en condiciones para vivir con su familia, donde sus hijos tengan los medios suficientes para estudiar, o tengan una pensión digna para acabar su vida sin caer en la pobreza”.

Mientras, denunció que “para los ‘señoritos’ la democracia es únicamente permitirnos depositar una papeleta en una urna cada cuatro años”. Por el contrario, “para el pueblo trabajador la democracia será mejorable hasta alcanzar la garantía plena de todos los derechos, hasta alcanzar condiciones de vida dignas para todos. Acudir a votar o manifestarse es un imprescindible medio para conseguirlo, pero por si solo no acredita que la democracia funcione bien”.

Avisó también que “no habrá normalidad democrática” mientras en España “se expolie el dinero de los impuestos mediante la privatización de los servicios públicos o mediante la corrupción que ha practicado masivamente el Partido Popular”. Sentenció que “es demócrata quien defiende la democracia y los derechos humanos para todas las personas, no quien solo defiende sus privilegios”.

Situó en el polo opuesto a Unidas Podemos, que es “una fuerza que defiende la paz, contraria a todas las violencias, no solo a alguna como hacen las derechas. Somos contrarios a las distintas formas de violencia que los poderosos aplican desde siempre sobre los más débiles: la violencia del hambre, del desempleo, de la explotación y la precariedad laboral, de los desahucios, de la pobreza energética”.

Para Enrique Santiago, la proposición no de ley que defendía el PP “pretende criminalizar el derecho de manifestación o la libertad de expresión y manifestación recogidas en la Constitución”.

Denunció también la hipocresía de los dirigentes del PP y de “su álter ego Vox” porque mientras “dicen ‘condenar’ los ataques de odio sufridos en redes sociales por representantes de partidos políticos y ciudadanos en general, aún no han condenado el hostigamiento permanente a Unidas Podemos”.

Detalló que “no han condenado el ataque incendiario a la sede de Podemos en Cartagena, ni los ataques fascistas a locales en León y Burgos de Izquierda Unida, ni los constantes ataques racistas a Serigne Mbaye, candidato a la Comunidad de Madrid. Tampoco las amenazas de muerte constantes a Pablo Iglesias y otros miembros de Unidas Podemos, incluso por cargos públicos del Partido Popular”.

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